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La alimentación para el invierno

La alimentación para el invierno

Son los meses más fríos del año, y debemos adecuar nuestra alimentación, para combatir las bajas temperaturas y resfriados.

Nuestro objetivo será una cocina que ayude a generar calor interior, y que refuerce nuestro sistema inmunitario.

Para ello debemos hacer una cocina con más temperatura y más tiempo de cocción. Potenciando el uso de condimentos salados de calidad, algas, verduras locales y de temporada.

Los alimentos más adecuados para estas fechas serán:

Cereales: Arroz de grano corto, trigo sarraceno y mijo, que una vez cocidos podemos mezclar con proteínas vegetales o verduras de raíz.

Verduras: Como siempre las verduras deben de tener un papel principal en nuestra alimentación. Serán de especial importancia las verduras redondas como las coles, las calabazas o las cebollas, y las verduras de raíz como las zanahorias, chirivias o los nabos. Estas nos aportaran un dulzor de calidad, relajándonos y nutriéndonos profundamente.

También tenemos las verduras verdes como el apio, las alcachofas o las judías verdes, que en cocciones más cortas, son una buena fuente de vitaminas y minerales, así como de fibra, que ayudará entre otras cosas, a limpiar nuestros intestinos a la vez que los refuerza.

Proteínas: las legumbres en todas sus variedades son una excelente fuente de proteínas, que podemos cocinar de forma que nos nutra y refuerce, en estofados, sopas, etc. También tenemos el seitán que podemos cocinar al horno, frito o a la plancha y mezclar con cereales i o verduras entre otras muchas posibilidades.

Algas: debemos utilizarlas a diario. Serán más aconsejables para estas fechas la kombu en todo tipo de estofados, platos de legumbres o cereal. Y por su puesto otras como la arame, wakame, dulse o nori. Estas nos aportaran minerales de forma equilibrada y fácilmente asimilable por nuestro organismo, a la vez que nos ayudan a eliminar residuos tóxicos y grasas acumuladas en el organismo.

Semillas y frutos secos: algunos frutos secos locales y tostados pueden ser un buen complemento rico en vitaminas y ácidos grasos esenciales. Semillas de sésamo muy ricas en calcio, o de calabaza, todas ellas ricas en grasas saludables y oligoelementos.

Condimentos y especias: en invierno es época para potenciar el uso de condimentos salados como el miso, la salsa de soja, o el umeboshi. Son una buena fuente de minerales y de probióticos que reforzaran nuestro sistema digestivo e inmunológico. Las especias más indicadas dado su efecto calorífico, serán el clavo, el cardamomo, la canela y el jengibre.

Los estilos de cocción que utilicemos para cocinar deben ser con más fuego y mas tiempo, como los estofados, salteados largos, tempuras, horno, cremas, sopas o papillotes. Estos estilos de cocción nos reforzarán y ayudarán a generar calor interior. Por ejemplo unas legumbres, podríamos comerlas en forma de paté vegetal (humus), condimentado con alguna especia, y servido templado, de esta forma su efecto seria más bien refrescante. Por el contrario estos garbanzos se pueden hacer estofados, y bien condimentados con miso, calentándonos y nutriéndonos. Las legumbres serán las mismas, pero el efecto que generarán en nuestro organismo será muy diferente.

Que paséis un cálido y saludable invierno.

David Gasol